Puedes disfrutar la vida de lejos.
Puedes mirar las cosas pero no probarlas.
Puedes acariciar a la madre con los ojos.

No puedes tocar estos fantasmas.

Quien bien te quiere, te quiere libre.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Sucede. Interludio.

No me gustan los lameculos. No me gustan nada, nada en asboluto. Los odio. No existe ser más repugnante en la faz del sistema. Por eso no me gustan los hombres que a pequeña escala venden su palabra por un coño y dentro de la empresa su ojete por un fajo.
Odio a los hipócritas pero más a aquellos que lo hacen esperando obtener algo a cambio, estos son los peores. A mi me costó "amigos", trabajo y un gato ser sincera. Porque odiaba a ese gato y mi novio decidió hacer de sicario. Después lo empujé yo a él por las escaleras, no por lo del gato porque a él le encantaba si no porque se había traicionado a sí mismo por meterse en mi cama. ¿Quien confiaría en alguien así?

Por eso cuando conocí a Aitor; tan exquisito en el arte de la ignorancia, tan tremendamente portador de la verdad...le importaba un carajo decir lo que pensaba aunque aquello acabara con el mundo conocido o los poetas de la galáxia. No quería caerle bien a nadie, no tenía ningún interés en que le persiguiera una nube de grosería, no necesitaba los elogios malditos de cualquier idiota con complejo de artista.
Aitor utilizaba el cinísmo y la ironía como herramientas indispensables para la supervivencia en sociedad. No podia estar quieto más de veinte minutos en un sitio y era extraño las veces que podias verlo sentado tomando algo en cualquier parte. Siempre venia, se iba, desparecia y volvía a aparecer, detrás tuyo, a tu lado cúando menos necesitabas verle y lejos de tí cuando no apreciabas ni su sombra.
Por eso cuando le conocí, me gustó. Fue una bocanada de aire fresco en ese ambiente cargado de sonrisas falsas y prejuicios. Era el ser más libre que había visto porque no se vinculaba a los estandartes ni a la educación porque sin faltar a tu dignidad decía la realidad, podía decir : "Esta noche estás preciosa" Y sabías que era verdad.
Y a pesar de toda esa hostilidad hacia su mundo, todo ese odio hacia cada engranaje del sistema, llevaba una coraza tan mal puesta que se veía de lejos danzar a sus inseguridades bajo sus pesados pasos.
Me gustó la seriedad con la que afrontaba los temas más estúpidos, la ridiculización con la que abrazaba los dogmas y agradecí que no me mirara al escote cuando discutíamos. Me gustó que se hiciera de rogar. Me gustó y cúando quiero decir me gustó no hablo de mariposas, historias como Annie Hall ni estar enamorada. No hablo de que me temblaran las piernas o no tuviera el valor de llevarle un café para que no viera el tembleque de mi mano. No me refiero a pensar que sin él el mundo sería un lugar mucho peor. No digo : levitar, corazón, irradiar, energia ni vaivén estúpido.

Todo eso vendría después.

1 comentario:

  1. Me gustaría felicitarte por el escrito pero con un "No quería caerle bien a nadie, no tenía ningún interés en que le persiguiera una nube de grosería, no necesitaba los elogios malditos de cualquier idiota con complejo de artista" la verdad es que me echo un poco para atrás.

    ResponderEliminar