Cuantas veces fuiste protagonista de mis sueños,
está vez el mar no te ha devuelto.
Está vez y siempre,
sigo echándote de menos.
Cúantas veces fuiste protagonista de mis palabras,
está vez no amanecemos juntos,
ahora y siempre,
te he echado de menos.
No quiero que seas protagonista de mis recuerdos,
esta vez quiero que te vayas lejos,
pero que no sueltes mi mano.
Nunca, jamás
he dejado de echarte de menos.
Apareces, existes, paseas, discutes, hablas. Todo eso esta muy bien pero tu presencia me da igual. Un día, cualquiera, me quedo un rato hablando contigo, es tu cumpleaños y pienso que tienes una sonrisa muy bonita, que pareces generosa y tienes un discurso muy interesante. Me da incluso verguenza felicitarte.
Pasan los días, te veo, me ves. Nos saludamos. Otra vez tu sonrisa bonita pero nada más. Un día de repente nos vamos a la aventura las dos solas y acabamos desertando de nuestra empresa calle abajo, pero sin perder la risa.
Te ves tan inteligente, delicada, aútentica.
Y a mí se me ocurre preguntarte si estoy gorda, manda cojones. Ahora me siento estúpida.
Tu me pides que te pinte, y yo creo a Lena para que te proteja, te cuide y la dejó allí, a mi pequeña niña para que algo de mí permanezca siempre contigo. Siempre que dure tu nevera, claro. De repente un día me siento en el sofa y pienso en lo que me apetece , resulta que es pasar tiempo contigo. Me sorprende. ¿Te sorprende?
Ya no.
Contigo crezco, vivo, me siento bien siempre me siento bien, me siento en casa. En ti confio, en ti guardo las esperanzas, en ti me preocupo y a ti te lo cuento todo. Contigo , cada momento contigo es pura mágia.
Para mí eres infinita.
La persona más libre que conozco. Aunque tu aún te sientas presa, algunas veces.
Eres eterna , pequeña y valiente.
De repente, un día, otro día cualquiera: apareces, existes, paseas, hablas, discutes y para mí todo aquello que me era tan indiferente ahora es imprescindíble.
Ahora el simple hecho de verte, es felicidad.
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