Puedes disfrutar la vida de lejos.
Puedes mirar las cosas pero no probarlas.
Puedes acariciar a la madre con los ojos.

No puedes tocar estos fantasmas.

Quien bien te quiere, te quiere libre.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Hacia Ochdie.

Se habían perdido y daban vueltas en círculo buscando botellas de rón. Se encontraron nariz contra nariz bajo la X que marcaba dónde estaba el tesoro. Ella huía de los osos polares, el de los abrazos rotos.
La primera vez que se miraron supieron que querían conquistar el círculo polar. Ella no podía parar de sonreir. Su historial había sido caer en picado, él acababa de tocar fondo y estaban apunto de congelarse de frío.

Ella tenía ganas de grítarle al mundo que le sangraba el sentido, él quería que inventaran paraguas para la desilusión.

Una mirada bastó para que se deslizaran.
Tenian mucho frío.
Empezaba a anochecer...

+¿Sabes como bailan las mariposas en Japón?

Nadie contestó. Subieron a la furgoneta y... siguieron al sol.

23

¿Sabes? La echo de menos... No puedes imaginarte cuanto, mucho. ¿ Ves aquel muelle dónde se rompen las olas? Allí nos sentabamos a ver atardecer mientras el mar salpicaba nuestros pies. Ella me explicaba cuentos de sirenas y yo le narraba todas y cada una de las noches la historia de Willy, el vigilante que acabó loco y se lanzó faro abajo.
Entre risas volviamos a casa cuando la marea subía, risas que aún retumban en estas paredes blancas que reflejan tu cara de sorpresa.
¿No sabias que yo fuera capaz de amar así, verdad amigo?

+Pero...¿Ella te quería?
-¿Ella? No, ella nunca podría amar a una mujer.

Quizás.

Quizás debería rendirme y no pensar en ello.
Ahora sé que los sueños son naranjas y dejan el corazón roto y feo si se alejan.
Aunque siempre mantengo en una cuna caliente a la esperanza...
Cuentan por ahí que de alguna manera la radio puede sintonizar la nada del Universo...., si existe la mágia, si existe algo así de íncreible...

Estoy segura de que tú debes estar en alguna parte.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Correr

Yo corría y me sentía viva corriendo:
el aire me atravesaba,
las hojas esquivaban mis pies,
la niña que tenía delante salió huyendo
cuando vió llegar mi gigante.

No controlaba la respiración
ni las olas que morían en la orilla....
No era dueña del tiempo
ni de mi misma.

No podía acabarse la gasolina.
Si me detengo, si me rindo...
He muerto.

No al esclavismo inconsciente.

¿Me sonreirá rojita hoy a mi?

¿La luna?

¿La pluma?

¿La baraja?

¿Van a ser benévolos conmigo los astros esta noche?
¿Bailará el sol su danza en Noviembre?
¿Dejarán de sonar los grillos?

He dejado de ser esclava de las circunstancias.
He dejado de esclavizarme al a...g...u....a y al aire.

No me he zafado de la trampa,
rompí las cadenas
para que a tí
tampoco te puedan atar.

Ya no soy esclava de nada
ni si quiera de mis joyas.

Verás la apreciación detrás de la silueta.

Luce triste el anochecer si no es contigo,
luce fea esta cama si no estás tú,
hoy me dí cuenta de lo feo que era ese vestido
cuando te desnudaste ante mí.

Lucirá triste el amanecer si no es contigo,
lucirá fea esa cama si no la deshaces tú,
hoy me dí cuenta de que no quiero que vuelvas a vestirte. (Conmigo)
Jamás.

Versos emigrados

Versos emigrados,
a un estómago inconsciente.
Primero es el hambre,
después: la moral.

martes, 13 de septiembre de 2011

Reflejo

Hay dias que no se me aguanta la cara,
me miro en el espejo y veo mis labios inquietos,
lo pálida que se quedó mi piel
y no sé que cara poner mientras me reconozco.
Hasta que acabo de reconozer que hay dias...
que no me aguanto la mirada.

Boom.

El amor es incombustible pero inflamable: Hay explosiones a medio gas que acaban siendo un recuerdo divertido y que establecen lazos de amistad. Hay otras que sacuden y hacen caer todos los libros de la estanteria pero más tarde te das cuenta de que es sencillo: sólo hay que recolocarlos y volver a empezar pero existen unas explosiones que se lo llevan todo por delante. Absolutamente todo. Y después de muchos años explosión y explosionado siguen reconociendose en sus miradas. Porque esa explosión causó una resonancia que no durará para siempre, pero sí para el resto de sus vidas.

Los (A) brazos

El mundo se ha hecho pequeño por un instante,
camino hacia la gente por inercia,
se que hay que poner un pie y otro delante.

Puede que se haya hecho pequeño por su ausencia
o porque yo soy pequeño...con o sin ella,
pero se que hay unos brazos que van a acunarme
estas lágrimas, en esta noche sin estrellas.

Y tener la seguridad de esos brazos
hace que no deses ningunos otros en el mundo.
Sólo esos, esos (a)brazos que dejan en ridículo...
a todas las palabras del mundo.

Lo que no te mata no te hace sentir.

-Se acabó, olvídalo.
-No quiero.
-¿Cómo que no quieres? Que piensas...¿Que vas a vivir eternamente dolido por esto? Chico, todo se pasa. Las cosechas maduran, el sol saldrá mañana y la tele dirá mentiras. Y dentro de diez meses lo habrás olvidado todo.
-No quiero, joder, ¿No lo entiendes? No quiero que se me pase, no quiero olvidarlo, no quiero tener que querer a otra. La quiero a ella. O ella o nada. Y si, soy capaz de destruirme por algo que no merece la pena. Es el único combustible para no saltar al vacio.
-Osea que o te mata ella...o te mata ella.
-Exacto.

Colisiones inoportunas.

Yo no sirvo para mentirme pero si para estrellarme.
Yo no sirvo para mentirte pero si para olvidarte.
Yo no te sirvo para olvidar, no es fácil el juego del pasado.
Tu no sirves para estrellarme.

Fumando quiero.

Son bocanadas de humo clandestino y me saben tan distintas...
Una sabe a sal parecida a la lágrima que llevaba tu nombre,
otra es húmeda como los besos que nos dimos anteanoche,
otra bocanada pega fuerte y rompe
y rompe tan adentro como cuando supe que tu vida era otra.
Esta última bocanada como ese adiós que me has dado
sabe como si fuera el último cigarro del universo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

¿Mañana?

Mañana saldrá el sol otra vez pero yo no voy a darle los buenos dias. Acompañaré a la luna, esta noche, a casa; que se ha quedado hoy sola por culpa de su enorme luz.
La acompañaré mientras escribo alguna poesía.
Absenta se reunirá conmigo, tarde, para matar mis viejos demonios y traer a otros de vuelta a mi cueva. Para que nunca me sienta solo, para que jamás me congele de frío.
La muerte se marchará esta noche y me dejará un día tranquilo:

El día que la vida se deje mercer en mis brazos.
¿Mañana?

Huelo

Huelo a todo lo que huele después de ti...
Después de ti: mi cabeza, mis manos, mi pecho y tus dulces senos
Despues de ti , en fila índia y detrás de mi cabeza:
mis miedos, tus peros y tus imposibles sueños.

Después de ti, en mi cabeza y en mis miedos:
está tu soledad, mi falsa alegría y el girar...

Cuando todo gira, después de ti...
No existe la soledad.
No hay miedos
ni pozos
ni peros

Sólo está mi pecho jadeando por tus manos.

No quiero

No quiero ver una lágrima más con su nombre en tus ojos.
Tu, que siempre fuiste piedra persistente, mar que ruge, olor a valor.
Necesito ver en tus pupilas el mayor estallo de alegría,
correr por las colinas,
gritarle al viento inoportuno,
sacudir los (malos) hábitos : negros y pesados
que esconden tu humanidad.

Necesito que dejes de esconderte
en lugares dónde mi vista no logra alcanzarte.
Necesito que pasen ocho meses y se haga de día.
No quiero ver una lágrima más con tu nombre en mis ojos.

Fragilidad innata

Sentirse perdido y no saber encontrarse
es el camino que recorre la lágrima
que sorprende cuando la tristeza se ha ido.

La torpeza de los sentimientos encontrados
ha abierto una herida invisible
que duele como la luz solar después de una tremenda oscuridad.

Sentirse perdido y no saber porque
es como recordar aquello que jamás tuvo lugar,
refugiarse en un recuerdo...

que es ilusorio.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Diminuta errante.

Volvía a mirarla e intercambiaba miradas con su pelo y el café que degustaba, como todas las tardes que había pasado allí sentado con el mismo propósito.
Hugo no podía dejar de sacudir su mirada con los movimientos de aquella chiquilla que parecía endemoniada. Debía tener unos trece o catorce años aunque era baja para su edad.
La niña tenía el cabello negro como la noche fría y oscura. Sonreía excitada mientras corría tras los otros niños.
Hugo la observaba restregarse por el suelo mientras peleaba con otro saltarín por una manzana y no podía pasar por alto la curiosidad que aquella pequeña zingara le provocaba.
Pidió la cuenta y encendió un cigarrillo sin perder de vista el juego infantil que tenía delante. En cinco minutos Hugo debatió, se peleó, colció a ganar, pegó un puñetazo y volvió a perder la partida a la idea que llevaba en su mente desde hacia unos meses y se le presentaba por las noches: Adoptar a esa niña.

"Usted carece de sentido común señor" le respondió la directora del horfanato "Tenemos niños de alta cuna que...bueno, usted ya sabe...bastardos- y carraspeó- que serían, seguro, una mejor opción que esas diminutas bestias que caminan descalzos por ahí y sólo traen problemas."

La sonrisa de la vieja y el olor que esta desprendía agradaron tanto a Hugo como la idea de abandonar a la diminuta errante. Ya había hablado de ello con su ama de llaves: Jacinta, la única persona de la podía obtener la sinceridad que necesitaba en aquellos momentos.

-Señor, traiga la niña a esta casa. Está decidido. Después de todo usted no es más que el hijo de un pobre diablo que prosperó a su modo.- Y la viejecita sonrió recordando el rostro amable y enjuto de su difunto patrón.

-Dicen que es problematica y trae de cabeza a todas las empleadas del horfanato: ya ha saboteado varias veces las comidas y ha quemado las cortinas de algunos cuartos pero si la vieras Jacinta...tiene una mirada que parece que habla por cien años. Magía es pura mágia.

-Señor, cuando hablamos de una niña que sabotea el pastel de cumpleaños que su padre a encargado mientras los invitados llegan al Palaccio hablamos de problematica no de presos que buscan su libertad.

Hugo estaba decidido, sentía la necesidad inexplicable de hacerlo. Jamás deseó con todas sus fuerzas ser padre ni tampoco le entusiasmaban los niños pero aquella niña le tenía el seso partido. Adoraba su picardía y aquella mirada verde de pantera herida.

No sabía si aquello que quería era realmente demostrarse a sí mismo de lo capaz que era de educar a una salvaje lista como aquella y salvarla del mal o deseaba hacerlo realmente. Ambos retos lo atraían. Sin saber porqué pero era : Ella. Era Mágia, pura mágia.

Pequeñas catastrofes incendiarias.

Miedo sólo tiene cinco letras
pero hace temblar a todas las palabras del mundo.
Miedo son sólo dos sílabas
que hacen retroceder pasos antes decididos.

Miedo es sufrir el abismo del silencio.
Y ver : que a los gritos...
No siempre acude una respuesta.

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La vida siempre implica una imposición en si misma.
La locura destapa los nervios de la timidez.
La energía siempre se consume.
Los lápizes no necesitan tinta.
Las sonrisas nunca dejan de latir.

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Vi pasar a mi sueño erótico con zapatillas y vestido rojo
pasó a ser mi amada cuando leí la lágrima en su rostro:

Carne viva.
Murió de cosquillas.

La enterré en el rincón más hondo dónde guardo todo:
lo que jamás presto, lo que siempre llevo puesto;
Mi pasado.

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Querer encerrar al pájaro;
jamás fue una buena idea

Olvidaste el infinito cielo,
olvidaste que cuando se v u e l a
el TIEMPO no existe.

Olvidaste la nostálgia de pertenecer a todo.
Olvidaste los vómitos; lo feas que són las jaulas de cristal.

Te olvidaste de sus alas.
Yo siento, volando.