-Volver, para fallarte de nuevo. Sería estúpido.
+¿Si no me fallas una y otra vez...¿nunca volverás?
-No funciona así, yo no vengo a fallarte. Vengo cuando me necesitas, para ayudarte, para cuidarte. Pero está claro que yo no puedo tocarte un pelo sin arañarte.
+Tus arañazos son los únicos que dan sentido a la piel. No quiero que me hagas daño, no quiero que me utilices, me encantaría que te acordaras de mi cumpleaños y que no mirarás a ninguna otra al pasar, me encantaría, moriría por no necesitar que estuvieras presente en cada paso que doy al día, pero para eso necesito a otra persona, para eso no estás tú, no eres tú. Y aunque no quiero, te quiero a tí.
-¿Entonces? ¿Recojo las maletas o preparo la cena? ¿Que pasa?
-El amor, el amor pasa por estas cosas, aceptar nuestras derrotas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario