Soy una palabra sobre el papel. Genero una imagen mental y por eso merezco perder mi condición de persona, después de cualquier coma he asumido que soy un personaje.
Déjense de estupideces, lo real está aquí. Lo real también es lo que uno construye con el lenguaje, lo que van a leer es una realidad íntima, la esencia pura de un ser. Soy una palabra sobre el papel, lo doblaré para esconderme. No pretendo hacer de mi vida un cuento de sobremesa.
Quizás al ofrecerme cómo imagen ficticia haya perdido mi condición pero todo esto que explico se engendra y nace en cada una de vuestras cabezas, palabras : ingenieras de vida, palabra: mínima forma libre.
En realidad el narrador externo es una mierda. Todos percibimos el mundo cómo una gran pantalla que de repente termina con la nariz de tu cara, ese marco suele ser más específico si llevas gafas.
El narrador externo es un cobarde que ve lo que pasa fuera, un psicópata en el tren. No confío en aquellos que tienen una vida para enmarcar, el narrador externo es un fotógrafo que no interviene en la caza de leones pero vende sus fotos a las cadenas de documentales.
Escribir una novela y pactar con este tipo de narradores es lo más parecido a dejar que tu madre siga planchan dote los calzones con cuarenta años. El parásito no se desprende y el esclavo a perdido su momento de reacción.
Por eso esta historia será contada en primera persona, aunque esta no sea mi historia.
I. Una chica hostil
Si dijera que los días de mi vida no son irrelevantes estaría mintiendo porque al fin y al cabo la vida son unos días que lo cambian todo. Aquel día de mediados de Agosto me levanté entrada la madrugada y me puse a fumar un cigarrillo por la ventana. Parecía que el asfalto maullaba a las farolas, hacía calor esa noche, el aire dulce y pesado del mediterráneo me humedecía la camisa.
Volví a acostarme pero el insomnio regresó para agarrarme de las piernas cómo un perro viejo. Me levanté por un vaso de agua, caminé descalza hasta la cocina y me senté a ver el amanecer reflejado en los edificios que se anidan delante de mi balcón. Con el primer sol se cerraban algunas persianas. El olor a pan recién hecho barría la calle y daba paso a un nuevo día.
La ciudad dónde vivo deja poco aliento a los nostálgicos. Una pequeña iglesia y cuatro calles de casco antiguo recuerdan todo lo que hubo antes de mi. Cuando los camiones llegan para descargar el pedido mis pasos ya son ecos en las calles. Tengo por costumbre tomar el café de la mañana en un bar modesto dónde los ancianos desayunan con el perro atado a la pata de la silla a primera hora y los transportistas beben una mediana después de la primera hora.
El camarero sólo tiene que verme llegar para poner la taza bajo el filtro. Con esto y la luz del sol mi insomnio debilita todo su sentido.
Puedes disfrutar la vida de lejos.
Puedes mirar las cosas pero no probarlas.
Puedes acariciar a la madre con los ojos.
No puedes tocar estos fantasmas.
Quien bien te quiere, te quiere libre.
lunes, 20 de agosto de 2012
lunes, 6 de agosto de 2012
6
Estaba enmudecida
y me lloviste de palabras.
Anclada el alma tengo,
al sello de la roca
y con el viento que la besa
me golpean miles de verdes olas.
Del pentagrama que envuelve el universo
la única estrella-verso
que quiero,
eres tu.
y me lloviste de palabras.
Anclada el alma tengo,
al sello de la roca
y con el viento que la besa
me golpean miles de verdes olas.
Del pentagrama que envuelve el universo
la única estrella-verso
que quiero,
eres tu.
domingo, 5 de agosto de 2012
Agosto
Cuatro rincones no conocen una vida,
y las heridas son historias con algo que contar.
El viejo que ahora canta solo,
es también el niño que aprendió a nadar.
Las calles que recorres vacías en Agosto,
son hormiguero de luces en Navidad.
Todo lo que muere, recuerda.
y las heridas son historias con algo que contar.
El viejo que ahora canta solo,
es también el niño que aprendió a nadar.
Las calles que recorres vacías en Agosto,
son hormiguero de luces en Navidad.
Todo lo que muere, recuerda.
Del Dar y Recibir
"El amor es una facultad que produce amor."
Te doy de lo mío, lo más alto,
cómo hace la montaña herida por el verano
y que su flujo regala al mar.
Se puede disfrutar la vida de lejos,
-tomando algunas fotos,
acariciando a la madre-
pero resulta que esta vez estoy dentro
y ya no soy una existencia ciega,
sino una vida activa que brota en mi.
Y porque me detenga,
no piensen que voy a rendirme
y porque me aleje,
no piensen que voy a olvidarme.
He dicho que broto y que vuelo
y que trabajo y que me muero.
Pero porque me muero
estoy más cerca de la vida
cómo una flamante ave,
siempre vuelvo en busca del calor
y una mirada amiga que diga:
-Sigue adelante-
Aunque el resto piense que es mentira.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Si juro, sé.
Me senté a recordar y una vez que sentado estaba, me sorprendió tu mirada. Una mirada
de todas las miradas tuyas en las que siempre eres tú. Recordé que conocí así tu persona habitada
y cómo nos dibujaba agosto líneas distintas en la espalda. La cerveza y la noche. Alguien encendió una radio con esa canción que a veces cantabas. Y los niños pateaban la pelota mientras yo me acordaba; de la sal de un plato que cocinamos tarde en la mañana.
de todas las miradas tuyas en las que siempre eres tú. Recordé que conocí así tu persona habitada
y cómo nos dibujaba agosto líneas distintas en la espalda. La cerveza y la noche. Alguien encendió una radio con esa canción que a veces cantabas. Y los niños pateaban la pelota mientras yo me acordaba; de la sal de un plato que cocinamos tarde en la mañana.
Mínima forma libre.
Me gusta de las palabras
cómo bailan en la voz,
cómo respiran y se paran,
cómo arrancan y continúan.
De las palabras surgen
miles de reflejos en mis ojos,
entran y arrancan
entran y, a veces,
se quedan.
Tus palabras
piensan en las mías.
A veces se tiran por tu boca
cómo si fuera un precipicio.
Y otras veces se asoman trémulas
cómo recién levantadas.
Lo que más me gusta de tus palabras
es cuando se disfrazan con silencio,
cómo se ausentan, muertas
y después vuelven
y se reconocen
cómo si nada hubiera ocurrido.
Por que así es mi palabra
una mínima forma libre.
Complicidad.
A una mirada incompleta,
un pensamiento la descubre.
A una mano que gime,
unas piernas la rodean.
A un pulso que corre
una sangre le domina.
A cualquier marcha errante
un camino se le aproxima.
A su lagrima yacente
tu dedo índice la acuna.
En un rincón vacío
se repiten en el tiempo estos versos
que vuelven y van sin permiso
felices, locos y... haciéndose viejos.
un pensamiento la descubre.
A una mano que gime,
unas piernas la rodean.
A un pulso que corre
una sangre le domina.
A cualquier marcha errante
un camino se le aproxima.
A su lagrima yacente
tu dedo índice la acuna.
En un rincón vacío
se repiten en el tiempo estos versos
que vuelven y van sin permiso
felices, locos y... haciéndose viejos.
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