Puedes disfrutar la vida de lejos.
Puedes mirar las cosas pero no probarlas.
Puedes acariciar a la madre con los ojos.

No puedes tocar estos fantasmas.

Quien bien te quiere, te quiere libre.

jueves, 29 de diciembre de 2011

folie a trois (salirse del surco)

Me encontraba en una situación confusa; cómo cuando observas el horizonte y aparece un caminante del cual no sabes si se aleja o es la persona que estabas esperando. Sólo tenía una cosa en mente : salir corriendo. Pero...¿ en que dirección? Pensaba que sólo podía salir corriendo con el miedo apretado en un puño o salir disparada en dirección contraría a la eternidad. Morir y dejar de hacerlo me asustaban por igual.

Todo mi pensamiento se encerraba en la prisión invisible de la muerte y si intentaba zafarme me quemaban las manos los barrotes, barrotes y garrotes hechos de miedo y furia, rabia y odio controlados por el amo que me sometía. Decidí rebelarme contra el destino.

Creé un nuevo camino. Un camino al que no iba a dotar de nombre, sólo a caminarlo. Unos quisieron llamarle utopía, otros confundían mi criterio con una locura ligera. ¿Qué más da? Todo el mundo pierde el tiempo, yo elegí perderlo así. Siempre es bueno perder el tiempo, por un agujero en el bolsillo y sembrar la tierra con él, en pocos meses será la prueba de tu cordura.

Matar y dar vida no son puntos tan opuestos ya , pues la vida que hoy se nos otorga sólo tiene sentido si alcanzamos la muerte. La muerte es sólo una consecuencia del nacimiento, la muerte está sobrevalorada, comercializada, divina muñeca de un despampanante escaparate.

Os preguntareis que hice con los dos caminos restantes... Dejé que siguieran en pie por un tiempo, primero los abandonaron los locos como yo que se refugiaron en un castillo al pie de nuestro camino, después aparecieron algunas familias y finalmente aquellos dos caminos fueron destruidos por el viento y el agua que consumieron la fina arena esclava que los definía. La alternativa construida entre todos nos salvó de las mazmorras.

Si un perro se rasca es porque algo le pica,
si todos los días te pesan los pies es porque algo arrastras,
si ya no sabes dónde está el límite del bien es que eres humano,
si desapareces y te nublas un rato,
tranquilo,
el Sol seguirá esperando.



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Te debo un favor.

Si yo supiera que tu puedes,
me daría entera
cómo se dan las olas a la orilla,
como se da la muerte a la eternidad.

Pero tu no podrías
amarme
y dejarme en libertad.

Pronto me harías reina,
sería diosa pagana
sería presa
de una dulce azada
pero sería un cárcel al fin y al cabo.

Porque tu no reconoces que mis dedos
puedan formar el puño de la lucha.
Porque no entenderías que me fuera mañana,
a conquistar el tiempo.

Tu que no puedes,
a ti,
no puedo darme
más que en abrazos y sentimientos
conceptuales.

No puedo traicionarte
negando mi naturaleza
que es tan inconstante y veleta
que parece nacida
de la muerte de un cometa.

Si se abre la jaula...

"Creer es muy monótono, la duda es apasionante" Oscar Wilde.


Nos empujaron por las escaleras, nos precipitaron al vacío. No les culpo, aquel que no ha saltado al abismo no conoce el frío de su caída. Nos acorralaron, ahogando todo pequeño mecanismo de esperanza. Solos, aislados, sintiendo la soledad bailar entre los dedos , sintiendo todo aquello que había sido desterrado entre nuestros cabellos. Detenido el tiempo, sólo nos acompañaba el horizonte. Frágil y esquivo , telón de fondo, meta inamovible.

El rojo de nuestros corazones danzaba a saltos indiscretos entre amarillos y naranjas pero nunca dudaba de su causa ni daba un paso atrás.

No acusamos a los que desconocen pues la ignorancia es casi un hábitat en el que se vive sin pesadumbre pero para nosotros el conocimiento era una mujer astuta y sensual a la que le ardían las caderas y nosotros seguíamos sus ojos de luz entusiasmados.
El paisaje era soñoliento, sin estación alguna, pero alimentaba el alma, los pozos de vida se difuminaban con la nada y nosotros nos dejábamos atrapar por la tierra. El aire nos azotaba, cercando nos en la tempestad, pero nosotros sólo eramos sombras risueñas que iluminaban las estrellas por casualidad.

Vencimos el miedo y fuimos libres. No temíamos a los ídolos ni las quimeras. Nos gustó saltar y lo hicimos repetidas veces. Encontramos el sentido en caer constantemente al vacío, la estabilidad ya no satisfacía la gravedad de nuestros pies, disfrutábamos de la belleza salvaje de la incertidumbre, la duda era nuestro estigma y nos perseguía por los páramos, por las montañas, cuando entrábamos al mar, haciéndonos cosquillas.

Un día nos dijeron que habían desaparecido todos los abismos, que se habían construido puentes y escaleras, que habían venido a buscarnos para que jamás volviéramos a sufrir el desafío constante, nos dijeron que ya no teníamos que tener miedo porque iban a regalarnos la vida, metieron en las cárceles a nuestros desafíos, nuestras incertidumbres, encerraron a la duda para que no nos matara de risa y encadenaron los libros a merced de un cerbero. Nunca volveríamos a caer.

Quisieron sembrar en nosotros la certeza, quisieron atarnos y dejarnos quietos sin nada que cuestionar, quisieron convertirnos en isla pero sin mar, quisieron que fuéramos eco de sus doctrinas, intentaron convencernos del poder del cielo pero para entonces; nosotros ya sabíamos volar.




Salimos corriendo; nuestro objetivo era simple:
Queríamos quemarnos a solas y que el fuego que consumía nuestros cuerpos deslumbrara al mundo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Kambalaya

Vivo esperando que esto estalle,
en un descosido,
en la puerta del vecino
en cualquiera de las calles.

Vivo esperando que se pongan
las últimas cartas
sobre la mesa
esperando que se produzca
la primavera de tu cabeza.

Vivo esperando y construyendo
porque esperar destruyendo
es la empresa del odio
y el odio
es el arma blanca del miedo.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Vidas anónimas perdidas en el flujo de un vagar constante.

¿Un corte de pelo, tres años y un gesto extraño cambian a una persona? Supongo que sí, aquella mujer que tenía delante se me antojaba tan complicada como una misa en latín. Tenía en la voz el nervio de los novios en su boda y las manos de pianista retorcidas en los bolsillos. Sonreía impaciente, buscando la complicidad de aquellos que aman.
La invité a pasar. Se deslizó por el salón en dirección inequívoca hasta el sofá.
-Estos pisos si ascensor van a acabar conmigo. Debería dejar de fumar.
"Buena manera de empezar una conversación" pensé yo; el tono es desinteresado, dinámico y la frase poco original pero esperaba de una respuesta, como si fuera de un amigo de toda la vida.
Saqué dos cervezas.
-Abel no está en casa.
-No importa- contestó frotándose las manos- no he venido a verle a el.
"Pues espero que no vengas a verme a mí" pensé mientras intentaba relajarme; tenía el corazón en un puño apretado contra el deseo y el odio, salpicando a cada latido algo de rabia. Mi motor estaba podrido, me pregunto si alguna vez , en realidad, he estado vivo.
+¿Entonces?-Conseguí articular mientras encendía un cigarrillo.
-Quería verte a ti antes-murmuró dando un trago a la cerveza y dejando el botellín entre las piernas.
-No sé de que hablas- Mentí. Aquella mujer era lo indeseable, un maléfico ente surgido de un error, el Nietzsche para los católicos, el Franco de los Anarquistas, el helado prohibido de la dieta, era la gota caprichosa que cae en tu cabeza al pasar bajo el tejado, igual de irritante que el timbre de la puerta. Para mí, verla era tan agradable cómo el primer chorro de agua fría de la ducha.

-Mira, yo...no sé por dónde empezar; a pasado tanto tiempo que...-Hizo una pausa y hubo un silencio. Recé porque sonaran las campanadas , que un pizzero se equivocara de sitio y llamara a la puerta de improvisto pero nada, mientras meditaba las posibles loterías del azar decidió continuar.- verás, todo esto tiene que ver con lo que tu ya sabes,...no soy la persona que era antes...

Y comenzó un discurso contra reloj en favor de su integridad cómo si fuera una acusada delante del juez, ¿quien cojones pensaba que era yo? Me importaba lo mismo su explicación que los anuncios del teletienda. Es tedioso tener que relajar los músculos de la cara y controlarlos a la vez para que no te delaten tus pensamientos. Finalmente, acepto mi sino, la escucho reservando para mí todo comentario anexo a sus teorías existenciales.
-Bueno-logré decir entre una de sus pausas- voy a serte sincero: primero; porque ...¡joder! Me apetece muchísimo y segundo porque tengo prisa.
-¿Tienes prisa?- Preguntó indignada añadiendo un movimiento irritante de cejas.
-Sí, verás desde que me he levantado esta mañana tengo deseos de...comerme una pantera rosa y me he jurado que nada sería un impedimento para ello; ni mi frágil situación emocional ni la pereza ni una hecatombe nuclear, así que no lo tomes cómo algo personal pero me voy.- Cogí la chaqueta que estaba bajo los cojines del sofa y me levanté viendo cómo ella me miraba incrédula, había captado el mensaje, claro que no fue muy subliminal.
-¿Sabes que creo?-Añadí- Que estás aquí porque sabes que tienes una gran posibilidad de ganar. ¿Y sabes? Eso solo lo hacen los cobardes, no digo que tu seas una cobarde pero ...¡Oye! ¿Te arriesgarías a venir aquí si las probabilidades fueran de un 0,01 por ciento? Yo creo que no. Así que por mucho que finjas haber cambiado tu naturaleza sigue siendo la misma y lo peor es que no te culpo. Quizás, incluso quizás le quieres porque hasta los malos pueden querer de verdad y lo que es peor, tienen derecho a hacerlo. Si el te deja jugar, juega pero juega limpio.

Ella asintió con la mirada encerrada en la sorpresa. Me volví para coger las llaves que había sobre una pequeña mesita y añadí- Puedes quedarte aquí, mi hermano estará al llegar. Hay galletas bajo el microondas y el mando de la tele esta debajo de tu culo. Ah, y ¡una última cosa! No te sientes en mi lado del sofa.

Salí de la casa irradiando satisfacción, inconscientemente se me dibujaba una media sonrisa que competía con el placer estomacal de la auto satisfacción. Me encontré a mi hermano subiendo las escaleras, me cambió la cara.
-Ei, ¿qué te pasa?- Me preguntó agarrándome el hombro.
-Soy tu reacción dentro de dos minutos cuando entres en el salón, te esperaba más tarde...
Mi hermano me observó con desconfianza, le bailaban las pupilas de desconcierto.
-Te espera una graaan sorpresa en casa, yo la he puesto en su sitio, no estropees mi trabajo.
-¿Uma está en casa?- Se limitó a susurrar.
-Sí, ella y dos litros de perfume Lancome.
Mi hermano me dirigió una mirada de reproche. "No me lo puedo creer", dijo.
Le miré como se mira a los niños que descubren la verdad sobre Papa Noel, aquella ilusión en su rostro sólo era comparable a cuando escuchaba una canción de The Doors en la radio.
-Despáchala antes de que se te pegue como el velcro. Adiós hermanito.

Mi hermano se quedó allí en el umbral de la puerta con la llave en las manos, yo me puse la capucha y salí a a la fría calle de un Diciembre impuntual. Ahora estaba mosqueado; lo peor no era que ella hubiera vuelto o que mi hermano parecía dar brincos por su regreso, lo peor no era el frío ni esa sensación de vacío, lo peor de todo era que lo de la Pantera Rosa, era cierto.