Nadie discute, no
las expectativas nobles de vivir.
Pero no dejaré que te arrastren los cuervos
aunque ellos anuncien el porvenir.
Que silencio más desolador
hay entre vuestras espadas
y los vigías de vuestras miradas
alientan el color rencor.
Diluidas en la mañana, con viejos ascos,
son las nuevas ganas.
Y aunque te abrigas del frío
a la orilla de tu pupila
se vino el dolor a vivir.
Y de tu corazón
-no sale nada-
porque muerto de vergüenza
se quedó dentro de un reloj a dormir.
Nadie discute, no
las expectativas nobles de vivir.
Se ha quedado vagabunda tu vida
cómo una ola eterna
sin fuerzas para bramar.
Puedes disfrutar la vida de lejos.
Puedes mirar las cosas pero no probarlas.
Puedes acariciar a la madre con los ojos.
No puedes tocar estos fantasmas.
Quien bien te quiere, te quiere libre.
sábado, 8 de septiembre de 2012
lunes, 3 de septiembre de 2012
Escuchate temblar.
"Yo amo a todxs aquellxs que son como gotas pesadas que caen una a una de la oscura nube suspendida sobre el hombre: ellxs anuncian el rayo que viene , y perecen como anunciadores."
Mírate bien, no te confundas en el reflejo
-sortea los fantasmas-
esos ojos oscuros son tuyos, ¿ves?
cómo también son tuyas
las lágrimas que los acompañan.
No disfraces tu virtud con la seguridad
-relaja las entrañas-
lo mejor de ti, si crece
a veces también hace llorar.
Y aunque te sientas sucia de temor,
no escuches al miedo consejero,
no apartes de ti tu propia vida
eres de alma profunda
aunque ahora esté herida.
Esto que te digo, guerrera,
es tu sangre porque es la mía
-escuchate temblar-
hay más razón en tu cuerpo
que en tu mejor sabiduría.
Mírate bien, no te confundas en el reflejo
-sortea los fantasmas-
esos ojos oscuros son tuyos, ¿ves?
cómo también son tuyas
las lágrimas que los acompañan.
No disfraces tu virtud con la seguridad
-relaja las entrañas-
lo mejor de ti, si crece
a veces también hace llorar.
Y aunque te sientas sucia de temor,
no escuches al miedo consejero,
no apartes de ti tu propia vida
eres de alma profunda
aunque ahora esté herida.
Esto que te digo, guerrera,
es tu sangre porque es la mía
-escuchate temblar-
hay más razón en tu cuerpo
que en tu mejor sabiduría.
Crecer.
Se trenza en el pelo el miedo,
y apreta con las manos un volante de colores.
El sueño la convence
para atacar sus fríos temores.
¡Que duerma la niña!
-Y le enreden el pelo verde las sirenas-
que sueñe la niña,
y nazca de ella una mujer bonita.
Dejad, dejad que muera la niña
y se la lleven a jugar a la orilla.
Si antes temía a la soledad oscura
hoy rebusca en la tiniebla oculta
la alegría que abandonaste tú.
Pido silencio, que tiene en la boca
un girasol enfermo buscando la luz.
¡Dejad, dejad que muera la niña,
que a su flor enferma un testigo conocerá!
La gente sabe que la niña se ha ido,
de lo que ella tenía
ya se a amado demasiado
y en el ocaso de su beso a nacido
una estrella bailarina,
una mujer que quiere ser flecha
esquivando la deriva.
y apreta con las manos un volante de colores.
El sueño la convence
para atacar sus fríos temores.
¡Que duerma la niña!
-Y le enreden el pelo verde las sirenas-
que sueñe la niña,
y nazca de ella una mujer bonita.
Dejad, dejad que muera la niña
y se la lleven a jugar a la orilla.
Si antes temía a la soledad oscura
hoy rebusca en la tiniebla oculta
la alegría que abandonaste tú.
Pido silencio, que tiene en la boca
un girasol enfermo buscando la luz.
¡Dejad, dejad que muera la niña,
que a su flor enferma un testigo conocerá!
La gente sabe que la niña se ha ido,
de lo que ella tenía
ya se a amado demasiado
y en el ocaso de su beso a nacido
una estrella bailarina,
una mujer que quiere ser flecha
esquivando la deriva.
domingo, 2 de septiembre de 2012
OCASO
"Sólo dónde hay sepulcros, puede haber resurreciones."
No sé dónde dejé las cicatrices,
pero pasó el tiempo
-regresó el ocaso-
y necesitó días felices.
Ya pedí limosna antes de irme
y regresé sabiendo qué:
a la muerte
no le importa de qué existes.
Vuelto a nacer,
-desde dentro-
la vida que me agonizaba
la guardé entre los dientes.
Y me quedé en silencio
por no hacer caer
los deseos que quedaron pendientes.
He resucitado bajo miradas que arropan
para llenar otra vez la misma copa,
para beber de las palabras mi sangre,
con ellas la existencia comienza a cada instante.
No sé dónde dejé las cicatrices,
pero pasó el tiempo
-regresó el ocaso-
y necesitó días felices.
Ya pedí limosna antes de irme
y regresé sabiendo qué:
a la muerte
no le importa de qué existes.
Vuelto a nacer,
-desde dentro-
la vida que me agonizaba
la guardé entre los dientes.
Y me quedé en silencio
por no hacer caer
los deseos que quedaron pendientes.
He resucitado bajo miradas que arropan
para llenar otra vez la misma copa,
para beber de las palabras mi sangre,
con ellas la existencia comienza a cada instante.
lunes, 20 de agosto de 2012
Una chica hostil
Soy una palabra sobre el papel. Genero una imagen mental y por eso merezco perder mi condición de persona, después de cualquier coma he asumido que soy un personaje.
Déjense de estupideces, lo real está aquí. Lo real también es lo que uno construye con el lenguaje, lo que van a leer es una realidad íntima, la esencia pura de un ser. Soy una palabra sobre el papel, lo doblaré para esconderme. No pretendo hacer de mi vida un cuento de sobremesa.
Quizás al ofrecerme cómo imagen ficticia haya perdido mi condición pero todo esto que explico se engendra y nace en cada una de vuestras cabezas, palabras : ingenieras de vida, palabra: mínima forma libre.
En realidad el narrador externo es una mierda. Todos percibimos el mundo cómo una gran pantalla que de repente termina con la nariz de tu cara, ese marco suele ser más específico si llevas gafas.
El narrador externo es un cobarde que ve lo que pasa fuera, un psicópata en el tren. No confío en aquellos que tienen una vida para enmarcar, el narrador externo es un fotógrafo que no interviene en la caza de leones pero vende sus fotos a las cadenas de documentales.
Escribir una novela y pactar con este tipo de narradores es lo más parecido a dejar que tu madre siga planchan dote los calzones con cuarenta años. El parásito no se desprende y el esclavo a perdido su momento de reacción.
Por eso esta historia será contada en primera persona, aunque esta no sea mi historia.
I. Una chica hostil
Si dijera que los días de mi vida no son irrelevantes estaría mintiendo porque al fin y al cabo la vida son unos días que lo cambian todo. Aquel día de mediados de Agosto me levanté entrada la madrugada y me puse a fumar un cigarrillo por la ventana. Parecía que el asfalto maullaba a las farolas, hacía calor esa noche, el aire dulce y pesado del mediterráneo me humedecía la camisa.
Volví a acostarme pero el insomnio regresó para agarrarme de las piernas cómo un perro viejo. Me levanté por un vaso de agua, caminé descalza hasta la cocina y me senté a ver el amanecer reflejado en los edificios que se anidan delante de mi balcón. Con el primer sol se cerraban algunas persianas. El olor a pan recién hecho barría la calle y daba paso a un nuevo día.
La ciudad dónde vivo deja poco aliento a los nostálgicos. Una pequeña iglesia y cuatro calles de casco antiguo recuerdan todo lo que hubo antes de mi. Cuando los camiones llegan para descargar el pedido mis pasos ya son ecos en las calles. Tengo por costumbre tomar el café de la mañana en un bar modesto dónde los ancianos desayunan con el perro atado a la pata de la silla a primera hora y los transportistas beben una mediana después de la primera hora.
El camarero sólo tiene que verme llegar para poner la taza bajo el filtro. Con esto y la luz del sol mi insomnio debilita todo su sentido.
Déjense de estupideces, lo real está aquí. Lo real también es lo que uno construye con el lenguaje, lo que van a leer es una realidad íntima, la esencia pura de un ser. Soy una palabra sobre el papel, lo doblaré para esconderme. No pretendo hacer de mi vida un cuento de sobremesa.
Quizás al ofrecerme cómo imagen ficticia haya perdido mi condición pero todo esto que explico se engendra y nace en cada una de vuestras cabezas, palabras : ingenieras de vida, palabra: mínima forma libre.
En realidad el narrador externo es una mierda. Todos percibimos el mundo cómo una gran pantalla que de repente termina con la nariz de tu cara, ese marco suele ser más específico si llevas gafas.
El narrador externo es un cobarde que ve lo que pasa fuera, un psicópata en el tren. No confío en aquellos que tienen una vida para enmarcar, el narrador externo es un fotógrafo que no interviene en la caza de leones pero vende sus fotos a las cadenas de documentales.
Escribir una novela y pactar con este tipo de narradores es lo más parecido a dejar que tu madre siga planchan dote los calzones con cuarenta años. El parásito no se desprende y el esclavo a perdido su momento de reacción.
Por eso esta historia será contada en primera persona, aunque esta no sea mi historia.
I. Una chica hostil
Si dijera que los días de mi vida no son irrelevantes estaría mintiendo porque al fin y al cabo la vida son unos días que lo cambian todo. Aquel día de mediados de Agosto me levanté entrada la madrugada y me puse a fumar un cigarrillo por la ventana. Parecía que el asfalto maullaba a las farolas, hacía calor esa noche, el aire dulce y pesado del mediterráneo me humedecía la camisa.
Volví a acostarme pero el insomnio regresó para agarrarme de las piernas cómo un perro viejo. Me levanté por un vaso de agua, caminé descalza hasta la cocina y me senté a ver el amanecer reflejado en los edificios que se anidan delante de mi balcón. Con el primer sol se cerraban algunas persianas. El olor a pan recién hecho barría la calle y daba paso a un nuevo día.
La ciudad dónde vivo deja poco aliento a los nostálgicos. Una pequeña iglesia y cuatro calles de casco antiguo recuerdan todo lo que hubo antes de mi. Cuando los camiones llegan para descargar el pedido mis pasos ya son ecos en las calles. Tengo por costumbre tomar el café de la mañana en un bar modesto dónde los ancianos desayunan con el perro atado a la pata de la silla a primera hora y los transportistas beben una mediana después de la primera hora.
El camarero sólo tiene que verme llegar para poner la taza bajo el filtro. Con esto y la luz del sol mi insomnio debilita todo su sentido.
lunes, 6 de agosto de 2012
6
Estaba enmudecida
y me lloviste de palabras.
Anclada el alma tengo,
al sello de la roca
y con el viento que la besa
me golpean miles de verdes olas.
Del pentagrama que envuelve el universo
la única estrella-verso
que quiero,
eres tu.
y me lloviste de palabras.
Anclada el alma tengo,
al sello de la roca
y con el viento que la besa
me golpean miles de verdes olas.
Del pentagrama que envuelve el universo
la única estrella-verso
que quiero,
eres tu.
domingo, 5 de agosto de 2012
Agosto
Cuatro rincones no conocen una vida,
y las heridas son historias con algo que contar.
El viejo que ahora canta solo,
es también el niño que aprendió a nadar.
Las calles que recorres vacías en Agosto,
son hormiguero de luces en Navidad.
Todo lo que muere, recuerda.
y las heridas son historias con algo que contar.
El viejo que ahora canta solo,
es también el niño que aprendió a nadar.
Las calles que recorres vacías en Agosto,
son hormiguero de luces en Navidad.
Todo lo que muere, recuerda.
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