Aún guardaré versos
para que no sean todavía
los quiero fuera
de esta lejanía
que genera el día
detrás del día.
En mi llanto sin dueño
en mi sueño sin diablo
entendí la rebeldía.
En mi voz hay cuerdas
que se desatan,
y en mi cuerpo,
que en el trabajo es estatua
un ratón que moviéndose dentro
ni la costumbre mata.
A propósito,
vivamos
a propósito,
cómo si no tuviéramos otro sitio
dónde caernos muertos
que en estos huesos
que tratamos cómo plata.
A propósito,
la vida es billete de ida
no de vuelta.
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