Los hombres cuerdos lloran
tras la trinchera de sus cuerpos
todo lo que era vivo
con una máscara se ha muerto.
Todas las mujeres lamentan
haber vivido el olvido
cómo se viven las tormentas
escondidas, escondidos.
Para el mañana queda:
el amor que no será vencido,
la luz azul de una larga madrugada
las valientes que defienden el delirio,
los rebeldes que dónde todo acaba
insurrectos, desatan infinitos.
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