"Yo amo a todxs aquellxs que son como gotas pesadas que caen una a una de la oscura nube suspendida sobre el hombre: ellxs anuncian el rayo que viene , y perecen como anunciadores."
Mírate bien, no te confundas en el reflejo
-sortea los fantasmas-
esos ojos oscuros son tuyos, ¿ves?
cómo también son tuyas
las lágrimas que los acompañan.
No disfraces tu virtud con la seguridad
-relaja las entrañas-
lo mejor de ti, si crece
a veces también hace llorar.
Y aunque te sientas sucia de temor,
no escuches al miedo consejero,
no apartes de ti tu propia vida
eres de alma profunda
aunque ahora esté herida.
Esto que te digo, guerrera,
es tu sangre porque es la mía
-escuchate temblar-
hay más razón en tu cuerpo
que en tu mejor sabiduría.
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