"Sólo dónde hay sepulcros, puede haber resurreciones."
No sé dónde dejé las cicatrices,
pero pasó el tiempo
-regresó el ocaso-
y necesitó días felices.
Ya pedí limosna antes de irme
y regresé sabiendo qué:
a la muerte
no le importa de qué existes.
Vuelto a nacer,
-desde dentro-
la vida que me agonizaba
la guardé entre los dientes.
Y me quedé en silencio
por no hacer caer
los deseos que quedaron pendientes.
He resucitado bajo miradas que arropan
para llenar otra vez la misma copa,
para beber de las palabras mi sangre,
con ellas la existencia comienza a cada instante.
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