Mañana saldrá el sol otra vez pero yo no voy a darle los buenos dias. Acompañaré a la luna, esta noche, a casa; que se ha quedado hoy sola por culpa de su enorme luz.
La acompañaré mientras escribo alguna poesía.
Absenta se reunirá conmigo, tarde, para matar mis viejos demonios y traer a otros de vuelta a mi cueva. Para que nunca me sienta solo, para que jamás me congele de frío.
La muerte se marchará esta noche y me dejará un día tranquilo:
El día que la vida se deje mercer en mis brazos.
¿Mañana?
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