Yo corría y me sentía viva corriendo:
el aire me atravesaba,
las hojas esquivaban mis pies,
la niña que tenía delante salió huyendo
cuando vió llegar mi gigante.
No controlaba la respiración
ni las olas que morían en la orilla....
No era dueña del tiempo
ni de mi misma.
No podía acabarse la gasolina.
Si me detengo, si me rindo...
He muerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario