Compañero,
deja ya de morderte el miedo y apretar los dientes,
Yo ...Espío el recuerdo
Y no te encuentro delante, valiente.
Sólo veo cómo silvas con el aire,
desprevenido del tiempo,
ignorando el compromiso
de cerrar una herida color dolor.
Sucede, que a ratos me encuentro
con ciertas miradas
que me preguntan
dónde estabas.
Y yo,
-devolviendo me al pasado-
no tengo fuerzas ya para contarles
que viajé a tus lugares
y volví envuelta en llamas
que no calientan nada.
Abrazada, yo
a un cuerpo que no es el tuyo
comprendo el mal que hace
cuando no hay más remedio que amar mucho,
revisa las calles que nos oyeron los pasos
ya no queda ninguna huella
de nuestras voces a la madrugada.
Amigo, compañero
voy a confesarte un secreto:
Nos olvidaron las calles
y llegó el invierno.
Quien huye de un corazón trémulo,
corre el riesgo de morir de frío.
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