en el barrizal de presión,
-nido de perjurios-
allí, anidan los monstruos.
Con el miedo a la libertad
atamos a la piel más fuerte
el nombre de "esclavo".
Busco atenta, respiro atenta
¡hoy quiero la rebelión!
De mi propia sombra
-si fuera preciso-
harta ya de seguirme los pasos ciegos.
Cierro los ojos...
pero los ojos del alma
nunca duermen.
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