Si yo supiera que tu puedes,
me daría entera
cómo se dan las olas a la orilla,
como se da la muerte a la eternidad.
Pero tu no podrías
amarme
y dejarme en libertad.
Pronto me harías reina,
sería diosa pagana
sería presa
de una dulce azada
pero sería un cárcel al fin y al cabo.
Porque tu no reconoces que mis dedos
puedan formar el puño de la lucha.
Porque no entenderías que me fuera mañana,
a conquistar el tiempo.
Tu que no puedes,
a ti,
no puedo darme
más que en abrazos y sentimientos
conceptuales.
No puedo traicionarte
negando mi naturaleza
que es tan inconstante y veleta
que parece nacida
de la muerte de un cometa.
para estos casos se inventaron los "follamigos".
ResponderEliminarmuy bonito ese final!