en un descosido,
en la puerta del vecino
en cualquiera de las calles.
Vivo esperando que se pongan
las últimas cartas
sobre la mesa
esperando que se produzca
la primavera de tu cabeza.
Vivo esperando y construyendo
porque esperar destruyendo
es la empresa del odio
y el odio
es el arma blanca del miedo.
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