Eres cómo los pies juguetones
que salpican despistados,
y cuando quieres robusta,
te plantas seria
a escuchar el silencio.
Eres sonriente descarada,
cómo la media luna.
Y disimulas,
que cuando eres lluvia,
no te conformas con desgarrar el cielo.
Lo fecundas,
porque eres eterna
y diminuta,
cómo una fracción de tiempo
que transcurre para siempre,
y acaba ahora.
Cuando eres ganas,
le das a todo,
con la vida llena.
Adoro tu salvaje verde
en esos dos ojos
y tu flequillo rojo,
tu flequillo libre.
Qué bienestar saber
que contigo,
puedo romperme
en cualquier parte
sin miedo
a perder los trozos.
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