Puedes disfrutar la vida de lejos.
Puedes mirar las cosas pero no probarlas.
Puedes acariciar a la madre con los ojos.

No puedes tocar estos fantasmas.

Quien bien te quiere, te quiere libre.

lunes, 20 de febrero de 2012

Esto no viene de ahora.

Nuestro odio no entra en combustión por un uniforme ni se alimenta de luces de sirenas, nuestra desconfianza en los cuerpos del Estado se basa en sus principios de opresión. Nuestro odio, va más allá de una imagen, sin olvidar quien es quien. Su fuerza motora es la muerte de la libertad, la nuestra : ser amxs de nuestras propias vidas. Nosotrxs no queremos niñeras, no queremos su "seguridad" basada en el terror, no queremos lazos de dependencia, no queremos esclavxs que nos esclavicen. Nuestros motivos están razonados por un desacuerdo de actitud ante la vida, no por un reglamento.

Ellos nos muerden por querer ser libres
y sueltan a sus perros para mordernos la voz
porque saben,
que nunca,
podrán llegar a esa certeza
que guardamos nosotrxs en el corazón.


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