Cruzar la vereda y caer.
Caer...
caer...
caer...
suspenderse en el vacío,
huir del mundo, desaparecer de la partida.
Rechazar la lógica y correr despavorido,
sin parar de correr, mirando atrás incesantemente.
Olvidarte de parpadear.
Sentir las cosquillas en la garganta, el pulso en los oídos.
Las manos se separan por espasmos de sí mismas,
se exilia de ti la paz.
Asfixia.
Sacude la sangre,
ciega la adrenalina,
sabor de metal en la lengua.
Bailan las pupilas
que mantienen al borde el corazón.
Aprieta el pecho mientras pierdo la vista...
Busco dónde caerme muerto
y entre el caos encuentro su mirada.
Quedar paralizado por el miedo,
y vencerlo;
con amor.
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