Puedes disfrutar la vida de lejos.
Puedes mirar las cosas pero no probarlas.
Puedes acariciar a la madre con los ojos.

No puedes tocar estos fantasmas.

Quien bien te quiere, te quiere libre.

lunes, 9 de julio de 2012

Decir adiós.

Hemos dicho: No,
y al decir: no,
hemos gritado: Sí.
Un sí enorme que
se construye cada día.
Porque así sí
crece todo lo que madura.

No es cuestión de firmeza
ni de cultura alguna,
si la mente empieza por coger la pluma,
no es cuestión de ninguna droga
que tenga de la histeria la cura.

Rebuscamos en nuestra cuna
hartos de no entender la paterna figura
y salimos descalzos a cortar lazos
para beber muchas noches con la plena luna.

Y la calle que nos parió
y acogió nuestros vómitos
es también la gente y la madre
a la que dijimos adiós.

Adiós madre, adiós duda.

Emprender algún viaje,
promover cualquier vida,
ser peregrino del tiempo
sortear la muerte en cualquier tarima.

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