Yo soy de la alameda
y sólo la luna puede callarme,
-que sepan,
estoy dentro de la tierra
les costará desterrarme.
Yo, renuncio pronto a sus fronteras
y comparto las aceras,
Yo, llevo conmigo el olvido
por que es principio y fin
de los poetas.
Yo sobrevivo a las tristezas
de una muerte sin testigos
por dos grandes motivos:
vivo en mis amigos,
y cultivo palabras sinceras.
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